Te miras al espejo y ves esa arruga que se marca al fruncir el ceño, al sonreír o al levantar las cejas, y que cada vez necesita menos gesto para aparecer. Eso es lo que corrigen los neuromoduladores, sustancias que relajan de forma temporal el músculo donde se inyectan, y esa relajación suaviza la arruga tanto si ya se queda marcada con la cara en reposo como si todavía solo aparece al gesticular, porque empezar antes de que se vuelva permanente es precisamente lo que ayuda a que nunca llegue a fijarse del todo. Esto es la base de lo que se conoce como neuromodulación estética.
En la clínica de la Dra. Sandra Hermida cada tratamiento con neuromoduladores lo decide el médico que atiende la consulta según lo que necesita cada caso, no un protocolo cerrado igual para todos los pacientes.
¿Para qué sirven los neuromoduladores?
Los neuromoduladores tienen dos tipos de uso bien diferenciados, aunque el estético es el más conocido:
- Uso estético, para relajar los músculos que generan arrugas de expresión, sobre todo en el tercio superior de la cara, y también para la sonrisa gingival, cuando al sonreír se muestra más encía de la deseada. En ambos casos el objetivo es cómo se ve la expresión, no resolver un problema de salud.
- Uso terapéutico, para resolver un problema médico concreto, como el bruxismo o la hiperhidrosis, el exceso de sudoración en axilas o palmas de las manos.
Que un mismo tratamiento sirva para fines tan distintos es precisamente lo que explica por qué en la consulta se valora primero qué se necesita, antes de decidir dónde y cuánto aplicar.
Arrugas de expresión: frente, entrecejo y patas de gallo
Los neuromoduladores para arrugas de expresión son el uso más habitual, y lo normal es tratar las tres zonas donde más se nota la expresión repetida a la vez, la frente, el entrecejo y las patas de gallo, ya que tratarlas por separado rara vez da un resultado tan equilibrado. Solo en casos concretos tiene sentido limitarlo a una única zona, algo que se valora en consulta. Puedes ver el detalle completo en la página de tratamiento antiarrugas de la clínica.
Corrección del bruxismo
Cuando se aprietan o rechinan los dientes de forma involuntaria, sobre todo por la noche, el músculo masetero trabaja de más y eso deriva en dolor de mandíbula y en dolores de cabeza frecuentes. El neuromodulador relaja ese músculo y reduce la tensión, así que aquí el tratamiento no busca un resultado estético sino aliviar una molestia física real.
Sonrisa gingival
Cuando al sonreír se muestra más encía de la deseada, el neuromodulador puede relajar el músculo que eleva el labio superior en exceso, y el resultado es una sonrisa donde la proporción entre labio y encía queda más equilibrada.
Armonización facial
Cuando el objetivo no es corregir un solo punto sino que toda la cara luzca equilibrada, el neuromodulador puede formar parte de un plan más amplio que combina varios tratamientos según lo que necesite cada zona, lo que en la clínica se conoce como armonización facial. No tiene un precio cerrado propio porque depende de qué se decida combinar en cada caso, algo que se define en la valoración previa.
Un tratamiento no invasivo, sin cirugía ni tiempo de recuperación
Los neuromoduladores se aplican mediante microinyecciones y no requieren cirugía ni anestesia, así que la mayoría de pacientes hace vida normal al día siguiente sin proceso de recuperación que respetar. El resultado no es inmediato desde el minuto uno, ya que empieza a notarse entre los 3 y los 7 días y el efecto completo se ve a las dos semanas, mientras el músculo va relajándose de forma progresiva. Por eso, si hay un evento importante por delante, lo recomendable es hacerlo con dos o tres semanas de margen y no el día antes, porque en las primeras horas puede quedar algo de enrojecimiento puntual en la zona tratada.
Edad recomendada para el tratamiento antiedad
Esto se refiere específicamente al uso antiedad, no al tratamiento de bruxismo o sonrisa gingival, que pueden aplicarse a cualquier edad adulta según la necesidad de cada paciente. Para el uso estético no hay una edad fija a partir de la cual tenga sentido empezar, y de hecho no hace falta esperar a que la arruga se quede marcada en reposo para valorarlo. Muchas pacientes empiezan antes, en cuanto notan que una arruga se marca de forma repetida al gesticular, porque tratarla en esa fase ayuda a que no llegue a fijarse del todo con los años. Empezar antes o después no depende de una edad concreta sino de cómo esté la piel en cada caso, y por eso es la valoración previa la que determina si conviene ya o si es mejor esperar.
Contraindicaciones: quién no debería hacerse el tratamiento
No todo el mundo es candidato para este tratamiento, y aquí el criterio médico pesa más que las ganas de hacerse algo. Está contraindicado durante el embarazo y la lactancia, y también en personas con enfermedades neuromusculares diagnosticadas, porque el mecanismo de acción del neuromodulador puede interferir con esas condiciones. Por eso la primera cita no es solo para decidir qué tratamiento conviene, también sirve para que el médico revise el historial antes de aplicar nada, y si algo no encaja con la situación de cada paciente, se dice antes de empezar, no después.
¿Cuánto dura el efecto de los neuromoduladores?
El efecto suele durar entre 4 y 6 meses, después de los cuales el músculo recupera su movimiento habitual de forma progresiva y las arrugas de expresión vuelven a marcarse poco a poco. No desaparece de golpe en un día concreto, así que no hay un momento exacto en el que se note el cambio de forma brusca. Muchos pacientes deciden repetir el tratamiento cuando empiezan a notar que la expresión vuelve a marcarse, no antes.
¿Cuánto cuesta un tratamiento con neuromoduladores?
El precio de la neuromodulación depende de si el uso es estético o terapéutico. Dentro del uso estético, lo habitual es tratar el tercio superior completo, frente, entrecejo y patas de gallo, a la vez, ya que rara vez conviene tratar solo una zona y dejar las demás sin tocar. El tercio superior completo cuesta 350€, y el precio de 250€ por una única zona queda para los casos concretos donde de verdad tiene sentido limitarlo así, algo que se confirma en la valoración. Dentro del uso terapéutico, el bruxismo cuesta 350€ y la sonrisa gingival 230€. Puedes ver nuestros precios, incluidas las combinaciones con Skinbooster u otros tratamientos en nuestra página de precios.
Si al llegar hasta aquí hay más claridad que dudas, el siguiente paso es que un médico valore cada caso concreto. Reserva tu valoración con la Dra. Sandra Hermida o con su equipo y sal de la consulta sabiendo exactamente qué hace falta y cuánto va a costar.




