Sonrisa gingival: qué es, causas y cómo corregirla

Te ríes con ganas y lo primero que te preocupa no es la sonrisa en sí, sino cuánta encía se te ve al hacerlo, y eso es justo lo que se conoce como sonrisa gingival, también llamada sonrisa alta, que aparece cuando existe una desproporción entre la cantidad de encía y de diente que se muestra al sonreír.

En la clínica de la Dra. Sandra Hermida cada caso se valora antes de decidir si el tratamiento corresponde a medicina estética o si conviene derivar a otro especialista, ya que no todas las sonrisas gingivales responden a la misma causa ni se corrigen de la misma forma.

Causas de la sonrisa gingival

La sonrisa gingival no tiene un único origen, y saber cuál es el tuyo es precisamente lo que determina qué tratamiento tiene sentido en tu caso. Puede deberse a un exceso de encía que cubre más diente del habitual, a un maxilar superior que ha crecido más de lo normal en sentido vertical, o a una erupción dental que no se completó del todo, dejando los dientes con aspecto más corto de lo que realmente son. Pero también puede tratarse de algo muscular, un labio superior corto o hipermóvil que se eleva en exceso al sonreír y deja a la vista más encía de la que correspondería si el labio se moviera con normalidad, y es precisamente esta causa la que abre la puerta a un tratamiento sin cirugía.

Tipos de sonrisa gingival según la causa

No toda sonrisa gingival es igual, y agruparla por causa ayuda a entender por qué el tratamiento varía tanto de un caso a otro:

  • Causa dental o esquelética, cuando el origen está en el hueso, en los dientes o en la posición del maxilar. Aquí el abordaje pasa siempre por odontología, no por medicina estética.
  • Causa muscular, cuando el origen está en el labio superior, corto o hipermóvil, que se eleva más de lo normal al sonreír. Es la única de las dos que responde bien a un tratamiento sin cirugía.

¿Cómo se corrige la sonrisa gingival?

La corrección de la sonrisa gingival depende siempre de la causa, así que antes de nada hay que saber si el origen es dental o muscular. Cuando la causa es un exceso de encía, una mala posición dental o un maxilar superior demasiado largo, la solución pasa por un dentista, un ortodoncista o un cirujano maxilofacial según el caso, porque son alteraciones que la medicina estética no puede corregir por sí sola.

En la clínica, el tratamiento que sí se ofrece responde a una causa muy concreta, un labio superior hipermóvil o corto, y para esa causa existen dos opciones distintas que conviene diferenciar antes de decidir cuál encaja mejor con tu situación.

Corregir la sonrisa gingival con ácido hialurónico

Corregir la sonrisa gingival con ácido hialurónico es otra opción que se usa en medicina estética cuando el labio es corto, aplicándolo para darle más volumen y longitud, de modo que cubra una mayor proporción de encía al sonreír sin necesidad de tocar el músculo. Es una técnica distinta a la del neuromodulador porque en vez de relajar la musculatura que eleva el labio, actúa aportando volumen justo donde hace falta, así que el criterio para elegir una u otra depende de si el problema viene del músculo o de la longitud del propio labio.

Tratamiento con neuromoduladores (miomodulación)

Cuando el labio se eleva en exceso porque el músculo que lo mueve trabaja de más, el neuromodulador relaja ese músculo para que se contraiga con menos fuerza al sonreír, y el resultado es que se muestra menos encía sin que cambie el resto de tu expresión facial. Al tratarse de microinyecciones, no hace falta cirugía ni anestesia, y la molestia suele ser mínima, comparable a un pequeño pellizco en la zona. Puedes ver cómo funcionan los neuromoduladores con más detalle en la página de tratamiento antiarrugas de la clínica, ya que el mecanismo de acción es el mismo que en otras zonas de la cara.

¿Cuándo conviene acudir a un dentista en vez de a medicina estética?

Hay señales que ayudan a distinguir si tu caso responde a una causa muscular o si el origen está en otro sitio, aunque solo la valoración médica lo confirme con seguridad. Si al sonreír se ve mucha encía pero el labio se mueve con normalidad y no se eleva de forma exagerada, es más probable que la causa esté en el hueso, en los dientes o en cómo salieron al crecer, y en ese caso el neuromodulador no va a cambiar lo que ves en el espejo por mucho que se aplique bien.

En la clínica esto se dice con la misma honestidad con la que se explica cualquier otro tratamiento, si en la valoración se detecta que el origen no es muscular, lo correcto es derivarte a un dentista, un ortodoncista o un cirujano maxilofacial según el caso, y no ofrecerte un tratamiento que no va a resolver lo que te preocupa. Por eso la primera cita no es solo para decidir el tratamiento, también sirve para confirmar que tu caso es de los que de verdad se benefician de él.

¿Cuánto dura el efecto del tratamiento?

El neuromodulador para sonrisa gingival funciona igual que en el resto de tratamientos con esta sustancia, así que el efecto suele durar entre 4 y 6 meses antes de que el músculo recupere gradualmente su movimiento habitual. No es un cambio que desaparezca de golpe, sino que se va notando poco a poco, y muchas pacientes deciden repetir el tratamiento cuando ven que el labio vuelve a elevarse como antes, no antes de que eso ocurra.

Precio del tratamiento de sonrisa gingival en Madrid

El tratamiento con neuromoduladores para sonrisa gingival tiene un precio de 230€, así que sabes desde antes de pedir cita cuánto vas a pagar al final de la consulta. Puedes ver el resto de precios cerrados en la página de precios de la clínica.

La diferencia entre una sonrisa gingival que se corrige con una sesión y una que necesita ortodoncia o cirugía está en el origen, y eso solo se sabe con una valoración real, no mirándote al espejo. Reserva tu cita con la Dra. Sandra Hermida o con su equipo y descubre en qué grupo está tu caso antes de decidir nada.