Patas de gallo: causas, cómo evitarlas y tratamiento

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Con las patas de gallo lo que más preocupa no es tenerlas sino cómo suavizarlas sin que la mirada quede rígida o poco natural. Esa duda tiene solución, aunque no es la misma para todas las caras, porque depende de cómo sea tu arruga y de qué la haya provocado.

En este artículo te explicamos por qué aparecen, qué puedes hacer para retrasarlas, qué opciones hay para tratarlas y cuánto cuestan en la clínica de la Dra. Sandra Hermida.

Qué son las patas de gallo

Las patas de gallo son las líneas que se forman en la esquina exterior de los ojos, en dirección a las sienes, y también se conocen como ojos de gallo o arrugas perioculares. Forman parte de las arrugas de expresión porque se marcan sobre todo cuando sonríes o entrecierras los ojos, así que son la huella de un gesto que repites cada día más que un simple signo de la edad.

Patas de gallo dinámicas y estáticas: cuál tienes

Hay dos tipos y conviene saber cuál tienes. Las dinámicas solo aparecen cuando sonríes o gesticulas y desaparecen cuando relajas la cara, mientras que las estáticas se quedan marcadas incluso en reposo. Con los años las primeras suelen convertirse en las segundas, y esa diferencia es la que decide qué tratamiento tiene sentido, algo que también se explica en la página de tratamiento antiarrugas.

Causas de las patas de gallo: por qué aparecen

La piel del contorno de los ojos es una de las más finas de la cara y por eso es de las primeras en marcarse, pero hay varias cosas que se suman para que aparezcan las patas de gallo:

  • El movimiento del músculo. El músculo que rodea el ojo se contrae cada vez que sonríes o entrecierras los ojos y arruga la piel que tiene encima, así que repetido mil de veces acaba dejando huella.
  • Menos colágeno y elastina. Con los años el cuerpo produce menos, y por eso la piel recupera peor su forma después de cada gesto.
  • El sol. Daña el colágeno en una zona que recibe mucha luz durante toda la vida.
  • La falta de hidratación. Una piel seca marca más las líneas finas.
  • Forzar la vista. Quien entrecierra los ojos para ver mejor hace trabajar más a ese músculo.
  • La genética. Hay caras que gesticulan más y pieles que se marcan antes.

¿A qué edad empiezan a notarse las patas de gallo?

Las patas de gallo suelen ser las primeras arrugas de expresión que aparecen, y a partir de los 35 años lo habitual es que dejen de desaparecer del todo cuando relajas la cara. No es una regla exacta, porque con la piel fina, con mucho gesto o con mucho sol pueden notarse antes. Que te salgan pronto no significa que algo vaya mal, sino que tu piel y tus gestos las marcan antes que a otras personas.

Cómo evitar las patas de gallo en los ojos

Evitarlas del todo no es posible porque gesticular es normal y la piel envejece, pero sí se puede retrasar que se marquen, y esto es lo que más ayuda:

  • Protegerte del sol todos los días, también en invierno y en días nublados.
  • Llevar gafas de sol, que además evitan que entrecierres los ojos.
  • Usar gafas graduadas si las necesitas, para no forzar la vista.
  • Aplicar una crema de contorno de ojos pensada para esa zona, que ayuda a mantener la piel hidratada.

¿Sirven las cremas y los ejercicios para las patas de gallo?

Las cremas de contorno de ojos mantienen la piel hidratada y pueden suavizar un poco las líneas más finas, pero no borran una arruga que ya se marca cada vez que sonríes. Esa arruga viene del movimiento del músculo y una crema no actúa sobre él. Con los ejercicios faciales ocurre algo parecido, ya que no hay pruebas sólidas de que eliminen una arruga ya marcada, y si algo te promete que las hará desaparecer, lo más probable es que prometa más de lo que puede dar.

Cómo quitar las patas de gallo: opciones de tratamiento

No todas las patas de gallo se tratan igual, y por eso en la clínica cada caso se valora antes de decidir nada. Lo primero es saber si la tuya se debe sobre todo al movimiento del músculo o si la piel ya ha perdido firmeza, porque de eso depende qué opción tiene sentido. En la mayoría de los casos se pueden suavizar bastante, aunque eso no es lo mismo que hacerlas desaparecer sin más.

Neuromoduladores para las patas de gallo

Para las patas de gallo dinámicas, la opción más indicada son los neuromoduladores. Como hemos visto, la arruga aparece porque el músculo que rodea el ojo se contrae y pliega la piel cada vez que sonríes. Los neuromoduladores hacen que ese músculo se contraiga con menos fuerza, así que la piel se pliega menos y la arruga se marca menos cuando sonríes.

No se trata de dejar de gesticular, ya que sigues sonriendo y moviendo la cara con normalidad. Como la dosis se decide a criterio médico pensando en conservar tu expresión, lo normal es que quien te vea piense que tienes buena cara y no que te has hecho algo.

Lo habitual es tratar las patas de gallo junto con el entrecejo y la frente, porque así no se descompensa la musculatura de la cara y se consigue el mejor efecto posible.

Si quieres saber cuánto tarda en notarse el efecto y cuánto dura, lo explicamos en el artículo sobre cuánto tardan los neuromoduladores en hacer efecto.

Cuando la arruga ya se marca en reposo

Cuando la arruga se queda marcada aunque tengas la cara relajada, el neuromodulador solo no suele ser suficiente, porque ya no es solo cuestión del músculo sino de que la piel ha perdido colágeno. En esos casos se puede combinar con un inductor de colágeno, que estimula la piel para que produzca más colágeno propio y vaya ganando firmeza poco a poco.

Para el contorno de ojos existe además Bio Eyes, un tratamiento revitalizante que mejora la hidratación y la calidad de la piel de la zona y ayuda a mejorar la arruga fina del párpado inferior. No se recomienda para las patas de gallo.

Precio del tratamiento de las patas de gallo en Madrid

Esto es lo que cuesta cada opción en la clínica:

  • Antiarrugas de una zona (patas de gallo): 250 €.
  • Antiarrugas de tres zonas (frente, entrecejo y patas de gallo): 350 €.
  • Inductor de colágeno: desde 400 €.

La valoración sirve precisamente para que el médico mire cómo se mueve tu cara y te diga con claridad cuántas zonas tiene sentido tratar. Si quieres saber qué opción encaja contigo, puedes reservar una valoración por WhatsApp.

Preguntas frecuentes sobre las patas de gallo

¿Las ojeras y las patas de gallo se tratan igual?

No, porque son cosas distintas. Las patas de gallo están en la esquina exterior del ojo y vienen del movimiento del músculo, mientras que las ojeras hundidas están debajo del ojo y suelen deberse a una pérdida de volumen, que en la clínica se trata con ácido hialurónico por 390 €. Si es tu caso, lo contamos en el artículo sobre ojeras hundidas.

¿Los hombres también pueden tratarse las patas de gallo?

Sí. Las patas de gallo salen en cualquier cara y el tratamiento se hace tanto a hombres como a mujeres, con la diferencia de que la dosis y el punto donde se coloca se deciden según tu musculatura y no según tu género.

¿Hay alguien que no pueda hacerse el tratamiento?

Sí. Por precaución no se hace durante el embarazo ni la lactancia, y tampoco si hay una infección en la zona tratada. Por eso en la valoración se revisa tu historial antes de decidir nada.

¿Es mejor empezar pronto con el tratamiento?

No hay una edad ideal. Cuanto antes se empieza menos profunda tiende a marcarse la arruga con los años, pero eso no significa que haya que tratar una arruga leve que no te molesta. Lo que conviene es que un médico valore tu caso y te diga si ya tiene sentido o si puedes esperar.

¿Por qué no se rellenan las patas de gallo?

Porque rellenar una arruga que viene del movimiento del músculo no suele resolver el problema de fondo. El relleno repone volumen, y las patas de gallo no suelen deberse a una falta de volumen sino a un músculo que se contrae una y otra vez, así que lo más habitual es empezar por los neuromoduladores.

Así que si lo que te molesta son las patas de gallo que se marcan cada vez que sonríes, se pueden suavizar sin que pierdas tu expresión. Reserva tu valoración.